domingo, 30 de enero de 2011

Amanecer charlando con cara de locos.

En mi estómago hay una pequeña guerra de tripas que luchan por imponerse ante el resto de órganos.
Mierda, como me duele. Es un dolor parecido a un líquido que va dando vueltas cada vez más rápido en la boca de mi estómago y va quemándolo todo a su paso. Estoy harta de pruebas y hospitales. De que me metan líquidos extraños con sabor a muerte para poder examinarme. "Examinarme", y una mierda. Qué asco.

Arg, y mañana lunes.

miércoles, 26 de enero de 2011

Y.ou

Pareces una de esas chicas que siempre llevan calcetines monos.

Siempre vas sonriendo, eres educada y dulce. Cuando miras hacia arriba y arrugas la nariz... En ese momento, y solo en ese momento te regalaría el mundo. Huyes de algo que te da miedo pero a la vez sientes compasión por todo cuanto te rodea. 
Tienes ese puntito mágico que pocas personas tienen.

La palabra ideal en el momento perfecto, la acción idónea para la ocasión concreta.



lunes, 24 de enero de 2011

jueves, 20 de enero de 2011

Mucho más dulce


una revuelta en la que también se baile

Para que las chicas bailen.


Una revolución, sin ropa.




                                                                                                                     

domingo, 2 de enero de 2011

Cuando soñaba con ser mayor.

Soñaba con que aparecieses. Yo saldría de mi casa y tú estarías en mi portal, esperándome, con una rosa en la mano y una gran sonrisa. Tu pelo, suave y brillante. Me cogerías de la mano, y tras un ligero beso en los labios me guiarías hasta tu casa.Yo iría flotando, me habría preparado durante horas y estaría preciosa. Mi corazón a la velocidad de la luz. Te colocarías detrás de mi, con un dulce abrazo, y me taparías los ojos. Subiríamos las escaleras despacio. Al descubrir la habitación, mi mirada se deslumbraría por la tenue luz de las velas. Mi olfato disfrutaría de todos y cada uno de los olores. Del incienso y el perfume. De tu cuerpo.
Nos besaríamos infinitamente, poco a poco nos quitaríamos la ropa.
Yo sería una princesa sonrojada y tu simplemente el chico perfecto que me haría vivir el placer. Por unos segundos, unos minutos, unas horas. Y después, yo me apoyaría en tu pecho, y lo apretaría un poquito más cuando tú me besases en el pelo.
Todo sería fantástico, genial, bonito , perfecto.
Haríamos el amor. Nada más.
Amor sin miedo al dolor.

En cambio, con los años no has sido perfecto, ni me has deseado infinitamente, ni me has llevado a las estrellas.

Tú, mi chico imaginado y transparente. Tú y el resto.

Hola, me gustas. Me pones. Te quiero follar.
Me empujas a la cama y me dices que me vas a hacer pasar el mejor rato de mi vida.
Lo dudo, pero no te lo digo.
Sin miramientos me quitas la ropa, incluso llegas a hacerme daño.
Me follas.
No me haces el amor.

Terminas. Te enciendes un cigarro y me ofreces otro. Gracias pero no quiero, claro que no.

Me levanto, me visto y me marcho.
Adiós, luego te llamo nena.

Ojalá no lo hagas, hijo de la gran puta.
Ojalá.