Me toco pensando en ti tocándome.
lunes, 21 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Llegar a casa a las 7 de la tarde
Llevar puesta la misma ropa con la que saliste la noche anterior de casa.
Qué maravilla.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Carta a un viejo amigo.
La primera vez fue en tu casa. Teníamos trece añitos, y muchas ganas de tirar petardos. Bueno, eso tú, porque yo desde luego sólo quería taparme los oídos y gritar " Ay pero más lejos de mi! " Una de mis más tempranas salidas nocturnas hasta el amanecer por el barrio, con tu hermano y tus vecinos. Nos lanzamos confeti, nos divertimos y pasamos las horas como crías. Como lo que éramos. Y lo que somos, eso desde luego. Al día siguiente, 1 de enero, nos despertamos a la hora de la comida y pedimos chino.
Hoy me he acordado de aquella noche en la que llegamos a las 5 de la mañana a tu casa, solas, tras una nochevieja caminando por Madrid.
Estábamos muertas de sueño, pero nos preparamos unos fideos chinos y, desde detrás del cristal de tu terraza, miramos la ciudad de noche, hablando sobre cómo, o porqué, o quién o cuando. O que todo era mejor cuando tu estabas. Al día siguiente, volvimos a despertarnos a la hora de la comida y pedimos chino.
Y llegó la primera fiesta real. Vestidas con dos preciosos vestidos negros, tacones y más maquillaje del que deberíamos. Aquella noche conocimos a taaanta gente... Aunque, posiblemente, tu y yo sólo podríamos recordar a dos o tres de todos, porque menuda resaca teníamos el día 1. Y, para variar, nos despertamos a la hora de la comida y pedimos chino.
Creo que les debo a tus benditos padres mi paga vitalicia, algún día les agradeceré todo. Aún no se como, pero lo haré.
Y, al año siguiente... Más de lo mismo, aunque se unieron más personitas. Y... si, eché de menos el comer chino el día 1.
¿Te acuerdas cuando hicimos topless por la orilla, con miedo y vergüenza pero tranquilamente? Fuimos caminando hasta el final de las rocas y nos sentamos a escuchar el agua del mar, que nos salpicaba super fría. Pero tampoco nos importaba. Estábamos juntas, que era lo importante. Recuerdas la noche anterior a aquello?
Meeenuda noche, Bailleys sentadas en la cama y filosofando y paseos por un pueblo,casi desierto durante el día y fantasma por la noche. Bailamos sobre un escenario colocado erróneamente cerca de un descampado. Hicimos pis sobre el. Por dios, que guarrada. Fuimos al cementerio, o "cemetri" como te encantaba llamarlo, pero nos dio demasiado miedo entrar. No se si sería por el alcohol, la diversión o la gran confusión pero aquella noche me quedé con ganas de algo más, aunque aún no se qué.
Ojalá todo eso fuera el presente. Poder llamarte cuando estoy llorando. Abrazarte cuando algo malo ocurre. ¿Te acuerdas cuando él se marchó a Barcelona otra vez? Es raro pero me encantaría que ahora fuese entonces. No por tu dolor, sino por apretarte contra mi.
Por decirte "Ay, necesito mimos..." y que rozásemos nuestros mofletitos. Sentarnos en la hierba a comer las Santas Palmeras De Chocolate (*) De Bilbo. De hablar de más, cotillear, aprender.
De reír y chillar, de llorar y sobretodo de querer. Porque si hay algo que dura para siempre es el amor que alguna vez has tenido por alguien. De ahí el "ningún amor muere, solo cambia de lugar en la memoria".
Realmente, no gano nada escribiendo esto. No se si debería seguir haciéndolo, si me queda inspiración. Pero, supongo que cuando algo termina tiene que haber un punto y final, y nos hemos quedado en el renglón de justo encima. Me entristece? No lo se. La vida cambia, da muchas vueltas y todo tiene un sentido. Todo lo que sube, baja. Todo lo que un día estuvo lleno terminará vaciándose. Bueno, siempre estarán los recuerdos bonitos de lo que un día fue cariño.
Te quiero. Felices 19, pequeña. Te estás haciendo muy mayor.
(*) Blanco Y Negro
Hoy me he acordado de aquella noche en la que llegamos a las 5 de la mañana a tu casa, solas, tras una nochevieja caminando por Madrid.
Estábamos muertas de sueño, pero nos preparamos unos fideos chinos y, desde detrás del cristal de tu terraza, miramos la ciudad de noche, hablando sobre cómo, o porqué, o quién o cuando. O que todo era mejor cuando tu estabas. Al día siguiente, volvimos a despertarnos a la hora de la comida y pedimos chino.
Y llegó la primera fiesta real. Vestidas con dos preciosos vestidos negros, tacones y más maquillaje del que deberíamos. Aquella noche conocimos a taaanta gente... Aunque, posiblemente, tu y yo sólo podríamos recordar a dos o tres de todos, porque menuda resaca teníamos el día 1. Y, para variar, nos despertamos a la hora de la comida y pedimos chino.
Creo que les debo a tus benditos padres mi paga vitalicia, algún día les agradeceré todo. Aún no se como, pero lo haré.
Y, al año siguiente... Más de lo mismo, aunque se unieron más personitas. Y... si, eché de menos el comer chino el día 1.
¿Te acuerdas cuando hicimos topless por la orilla, con miedo y vergüenza pero tranquilamente? Fuimos caminando hasta el final de las rocas y nos sentamos a escuchar el agua del mar, que nos salpicaba super fría. Pero tampoco nos importaba. Estábamos juntas, que era lo importante. Recuerdas la noche anterior a aquello?
Meeenuda noche, Bailleys sentadas en la cama y filosofando y paseos por un pueblo,casi desierto durante el día y fantasma por la noche. Bailamos sobre un escenario colocado erróneamente cerca de un descampado. Hicimos pis sobre el. Por dios, que guarrada. Fuimos al cementerio, o "cemetri" como te encantaba llamarlo, pero nos dio demasiado miedo entrar. No se si sería por el alcohol, la diversión o la gran confusión pero aquella noche me quedé con ganas de algo más, aunque aún no se qué.
Ojalá todo eso fuera el presente. Poder llamarte cuando estoy llorando. Abrazarte cuando algo malo ocurre. ¿Te acuerdas cuando él se marchó a Barcelona otra vez? Es raro pero me encantaría que ahora fuese entonces. No por tu dolor, sino por apretarte contra mi.
Por decirte "Ay, necesito mimos..." y que rozásemos nuestros mofletitos. Sentarnos en la hierba a comer las Santas Palmeras De Chocolate (*) De Bilbo. De hablar de más, cotillear, aprender.
De reír y chillar, de llorar y sobretodo de querer. Porque si hay algo que dura para siempre es el amor que alguna vez has tenido por alguien. De ahí el "ningún amor muere, solo cambia de lugar en la memoria".
Realmente, no gano nada escribiendo esto. No se si debería seguir haciéndolo, si me queda inspiración. Pero, supongo que cuando algo termina tiene que haber un punto y final, y nos hemos quedado en el renglón de justo encima. Me entristece? No lo se. La vida cambia, da muchas vueltas y todo tiene un sentido. Todo lo que sube, baja. Todo lo que un día estuvo lleno terminará vaciándose. Bueno, siempre estarán los recuerdos bonitos de lo que un día fue cariño.
Te quiero. Felices 19, pequeña. Te estás haciendo muy mayor.
(*) Blanco Y Negro
domingo, 13 de febrero de 2011
.
No perderé ni un segundo más preguntándome cómo puedo tener tanta suerte.
Que os jodan.
Sois todos unos comemierdas.
Hijosdeputa.
Asquerosos.
Que os jodan.
Sois todos unos comemierdas.
Hijosdeputa.
Asquerosos.
martes, 8 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
No.
No quiero llegar, y no hacer más que buscarte con la mirada.
Verte, sonreir y acercarme por la espalda.
No quiero oler tu piel ni besarte en el pelo. No quiero abrazarte infinitamente.
Como si no hubiese nadie más cerca nuestro.
No quiero volverme loca pensando en tus ojos, ni en esa manera que solo tu tienes de colocarte el pelo.
Mentira. Yo también la tengo.
No quiero llegar a casa pensando en si estarás pensando en mi.
No quiero dormirme.
Pero tampoco quiero despertarme sin ti.
Verte, sonreir y acercarme por la espalda.
No quiero oler tu piel ni besarte en el pelo. No quiero abrazarte infinitamente.
Como si no hubiese nadie más cerca nuestro.
No quiero volverme loca pensando en tus ojos, ni en esa manera que solo tu tienes de colocarte el pelo.
Mentira. Yo también la tengo.
No quiero llegar a casa pensando en si estarás pensando en mi.
No quiero dormirme.
Pero tampoco quiero despertarme sin ti.
viernes, 4 de febrero de 2011
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