Y marcharme, y que te de igual.
Y sentirme una puta y una gilipollas.
Y haber intentado conseguir una... una sonrisa. Y sentir que no, que nada.
Una vez más te jodes, muñeca.
Y ésta vez no eres la tonta del cuento, pero porque nisiquiera tienes quién te lo llame.
Sigue persiguiendo sueños, estúpida zorra.
No me jode por los sueños, me jode por los inviernos que parecían primaveras