Relajémonos y pongamos música.
De pronto, abalancémonos como bestias indómitas.
Mordámonos, toquémonos, gritémonos.
Permitámonos que todo sea valido.
Y sin parar follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos,
follémonos hasta quedar escuálidos.
Y al otro día, quiéreme.
Joder, ¡y eso que me muero de ganas de conocerte!
No hay comentarios:
Publicar un comentario